Es tan común, y hasta parece normal, ver pasear tantos perros como personas por las calles de Nogoyá, Cuando alguien va de compras, es perceptible ver en las puertas de los comercios a perros que esperan a sus dueños. Perros sueltos en la vía pública, en la plaza, en los parques, en el paseo de los puentes, en el cementerio, en la terminal, en fin en todos lados, y sin mencionar los perros abandonados que también vagan por los mismos lugares.
No hay datos de cuantos perros hay en nuestra ciudad, pero a groso modo calculo casi cuatro caninos por familia. No es solo un problema de Nogoyá, es prácticamente de todo un país. Pero a mi preocupa Nogoyá.
Desde tiempos prehistóricos en que el hombre se vinculo simbióticamente con el lobo y lo transformó en perro, éste se convirtió en el “mejor amigo” y a cambio de su alimento le brinda, aparte de protección, gran ayuda en algunas labores, es así que existen perros lazarillos, pastores, ovejeros, perdiceros, etc.
También el hombre lo modificó genéticamente de manera tal que es tan basta la cantidad de razas existentes, que hay algunas que distan mucho de sus ancestros salvajes. Pero el más común y problemático es el perro doméstico.
Generalmente se lo tiene como “el perro”, simplemente de esa manera, sin cuidado ni atención. El animal llega a la casa con el consentimiento de un mayor porque su pequeño hijo se encariño con un cachorrito de una perra vecina que tuvo cría. Para el niño es un “juguete” nuevo, pero cuando el “juguete” crece, ya carece de interés para él y después no se sabe que hacer, y no se hace nada.
En el mejor de los casos se le brinda cierta atención, pero no la adecuada. Ocurre que a los animales se los adopta sin mucha o ninguna responsabilidad, y el animal vive prácticamente en la calle y se disciplina sólo con sus congéneres. Sabemos que los perros son territoriales y defienden sus territorios de la invasión de los intrusos, es así que cuando alguna persona, desconocida para ellos se acerca a sus límites, es amedrentado y/o atacado por el animal.
La mayoría de los perros que tienen “dueño” carecen de atención veterinaria y no se los desparasita ni vacuna porque no se tiene conocimiento acabado de las enfermedades que puede trasmitir a los seres humanos un perro infestado de pulgas y garrapatas, invasión más común, para no mencionar muchas otras más peligrosas, de la que el departamento de zoonosis o cualquier veterinario puede informarnos.
Una solución viable, sería, como se hace en algunos municipios de la Pcia. De Bs. As. En donde se han acondicionado vehículos para transformarlos en quirófanos ambulantes, que recorren los barrios realizando castraciones gratuitas. En esos mismos municipios, anualmente se realizan campañas casa por casa vacunando a caninos y felinos en forma totalmente gratuita.
Mencionaba más arriba la desaprensión con que se tiene un animal. Cuando crece pasa a ser una molestia en la casa y se lo confina a una cadena, que en ocasiones es cadena perpetua, generalmente no la adecuada para un perro de manera que en ciertos casos el animal sufre serios trastornos sin que a su propietario le importe nada (total es un perro), inclusive sin comida ni agua, lo que constituye en maltrato animal.
En Octubre de 1954 el Congreso de La Nación sancionó la ley nº 14346 que constituye en delito penal el maltrato animal, contemplando entre otros, los aspectos mencionados en el párrafo anterior. Las penas pueden ser de quince días a un año de prisión. La Municipalidad de Nogoyá sancionó en Noviembre de 2007 la ordenanza nº 806 que regula y contempla todos los aspectos a tener en cuenta para la tenencia de animales domésticos.
Estas leyes regulatorias son, con alguna que otra diferencia, similares a las que tiene la Comunidad Europea.
En España e Italia, los pocos perros que vi en la calle eran llevados por sus dueños con correa y bozal, caso contrario sus dueños serian multados. Si las autoridades detectaban un perro suelto en la calle, este será llevado a un canil a la espera de que su dueño lo retire, previo pago de una multa. Si al cabo de dos semanas no es retirado, se sacrifica. Decía que las leyes son más o menos similares, la diferencia es que allá se cumplen por parte de la sociedad, o sino las comunas las hacen cumplir a través de los organismos que correspondan y con las herramientas que disponen (la ley).
Otro trastorno a tener en cuenta son los fastidios que causan los animales sueltos a los peatones, automovilistas y peor aun a quienes circulan en bicicleta o en moto. Cuando alguien va en bicicleta o en moto salen de dos a cuatro perros y el conductor, por esquivarlos o protegerse, pierde el control y puede sufrir algún tipo de lesión. También cabe mencionar la peleas que generan entre ellos (y sus dueños), donde alguien por separarlos se arriesga a ser mordido. Y que decir cuando una perra esta “enamorada” y su responsable la larga a la calle, donde la aguarda una jauría furiosa, que en la competencia también se trenzan en furibundas peleas.
Reitero que todo esto está regulado, legislado y articulado. Las leyes se han creado para que la sociedad en su conjunto no viva en estado de caos, pero si no se cumplen ni se hacen cumplir, el caos sobreviene de algún modo.
He oído en algunas ocasiones a los representantes de la asociación protectora de Nogoyá, hacerles un llamado a las autoridades para que se apliquen las sanciones que contemplan tanto la ordenanza como la ley del Código Penal, pues ni en Inspección ni en Jefatura de Policía se toman las denuncias relacionadas con este tema. De ser así estamos en los umbrales de un problema que no nos permitirá crecer como sociedad.
José Vernazza
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