Durante el invierno hay una enfermedad enemiga de la piel denominada dermatitis atópica, cuyos síntomas son lesiones en la piel, cuerpo con enrojecimiento, comezón, resequedad, descamación y vesículas.
En esta época, la dermatitis esta ligada al asma bronquial o la rinitis alérgica y se incrementa visiblemente ya que la epidermis se reseca con facilidad; por otra parte, se ha visto que aparece en episodios de estrés debido a alteraciones en las terminaciones nerviosas sensitivas de la piel.
Se presenta principalmente en la edad infantil, de hecho se ha observado que hasta en el 85 por ciento de los casos se trata de niños menores de 5 años de edad, no obstante, esta afectación, también conocida como eczema, puede prolongarse hasta la edad adulta.
La dermatitis atópica se manifiesta con brotes agudos de irritación de algunas zonas de la piel, principalmente los pliegues de flexión, en la cara o en partes expuestas de los brazos y piernas; además se trata de lesiones acompañadas siempre de prurito o comezón intensa.
El clima, el sol, la edad, el tabaco y el estrés son cinco factores que dañan la salud de la epidermis, no obstante, en tiempo de frío la piel es más vulnerable debido a los cambios bruscos de temperatura.
Este problema afecta la calidad de vida debido a que las molestias impactan en la dinámica personal; ocasiona la disminución de horas de sueño, bajo rendimiento laboral o escolar, limitación en la práctica de deportes y en caso extremo, el aislamiento de la persona.
Recomendaciones:
- Realizar baños breves con agua tibia, que pueden estar acompañados de barras sustitutas de jabón, que contienen aceites corporales para proteger la piel de eventuales lesiones, o en su defecto, jabones neutros. Es importante no tallar con esponjas o materiales sintéticos y en el caso de los bebés, sólo emplear la mano.
- Realizar una lubricación constante, es decir, aplicar crema corporal en partes que tienden a ser secas como: piernas, antebrazos y espalda.
- No utilizar productos que no sean prescritos por dermatólogos, ya que sólo lastiman la piel y prolongan el malestar.
Respecto a la alimentación para quienes sufren este padecimiento, les ayuda, sobre todo en esta época de frío, mantener el cuerpo hidratado con abundantes líquidos, consumir avellanas, nueces, maníes (en poca cantidad); alimentos con vitamina A y cítricos.
Cuidemos nuestra piel, es el órgano más grande de nuestro cuerpo.
por Mariana I. Riffel
Área Cosmetología y estética corporal
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